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1 de octubre de 2008

El ojo biónico (y curvo)

Por diferentes razones, la más importante de todas de ellas la pereza (o vagancia o fiaca o el arltiano squenun), he dejado de postear en los últimos días, no sin cierto pesar, puesto que la gimnasia de postear diariamente es muy buena, incluso cuando no se me ocurre qué corno poner y recurro a las alertas googletianas sin más. Como me dijo un amigo hace algunos días, tal vez debería permitirme muchos más desvíos por aquí y no hinchar tanto con las alertas. Lo estoy meditando (en el fondo sé que tiene razón, pero mi obstinado ascendente en Tauro me impide reconocerlo de buenas a primeras y entonces recurro a frases como "lo estoy meditando").
En cualquier caso, ha comenzado un nuevo mes y como cualquier excusa, en verdad, es buena para al menos escribir unas pocas líneas, aquí los dejo con esta noticia que probablemente hayan leído ya (si son personas que gustan de mantenerse informadas; por mi parte he de decirles que celebro cada vez mi voluntad absoluta de permanecer lo más desinformada -que es casi lo mismo que 'deformada'- posible por los actuales medios de comunicación, en especial los argentinos). Se trata de una cámara que imita al ojo humano y que los redactores de esta nota llamaron, muy originalmente, "el ojo de Terminator". Yo, deschavando groseramente mi edad, titulé este post como "el ojo biónico", porque me encantaban aquellas dos series... "El hombre biónico" y "La mujer biónica" (especialmente esta última). Todavía recuerdo la musiquita que acompañaba los fabulosos movimientos y poderes de ambos... Y ahora me pregunto, ¿a quién no le gustaría tener superpoderes? Yo me anoto con el lazo de la Mujer Maravilla, ya que estamos!

El ojo de Terminator

Cristina de Martos
MADRID.- Una cámara con forma de globo ocular con una pupila roja. Esa es la imagen que tenemos grabada en la retina del conocido personaje interpretado por Arnold Schwarzenegger en Terminator. Algo parecido es lo que han inventado ahora un equipo de científicos de las universidades de Illinois y Northwestern. El primer paso, apuntan, hacia el ojo biónico y la retina artificial.
La naturaleza es sabia. Los sistemas de visión de la mayor parte de los animales tienen una disposición curva, que reduce enormemente la distorsión de las imágenes. Los inventos humanos, como las cámaras fotográficas o de vídeo, se basan, por el contrario, en mecanismos planos lo que obliga a crear complejos sistemas para lograr una imagen lo más nítida posible, sin aberraciones.
Lo que estos investigadores presentan en la revista 'Nature' es, precisamente, la tecnología que permite saltar de un receptor plano a uno curvo. Se trata de un hito de la electrónica que ha roto la barrera de las dos dimensiones. La primera demostración de su uso es un impactante ojo biónico.
Para fabricarlo, los investigadores cogieron una matriz de detectores interconectados entre sí y dispuestos sobre silicio, lo que se denomina 'wafer' (en inglés, barquillo) por su parecido con este dulce. El primer paso fue crear una membrana de goma con forma hemisférica y estirarla hasta lograr que se aplanara completamente. Entonces, extrajeron los detectores de su soporte y los dispusieron sobre la membrana.
Al liberar la tensión que mantenía la goma plana, ésta retomó su forma hemisférica primitiva y los detectores se desplazaron para acoplarse a la nueva disposición. Después añadieron una lente y todo se introdujo en una estructura de cristal con forma de globo ocular. La cámara resultante debe conectarse a los dispositivos electrónicos externos para que funcione.
"Hemos construido, por primera vez en la historia, cámaras que van más allá de la limitación de las dos dimensiones que supone la tecnología de semiconductores tipo 'wafer' [finas obleas fabricadas en materiales como el cristal de silicio empleadas en la construcción de circuitos, etc.]", ha explicado a elmundo.es John Rogers, profesor de Ciencia de Materiales e Ingeniaría en Illinois.
Rogers, director del trabajo, afirma que "su sistema de ojo electrónico, que posee el tamaño y la forma de uno humano, representa un avance fundamental en los sistemas de imagen digitales, con resultados que superan los obtenidos con dispositivos bidimensionales u ópticos de bajo precio".
La idea de extraer componentes electrónicos planos de la superficie de un semiconductor rígido y trasladarlos a un soporte curvo es toda una revolución en este campo. Las posibilidades que se disponen en el horizonte, infinitas.
"Este trabajo es un paso hacia adelante en el campo de la biónica y la visión artificial. Los autores presentan una técnica optoelectrónica [unión entre óptica y electrónica] novedosa que abrirá nuevas vías de investigación y permitirá la construcción de sensores con formas curvilíneas complejas, y que podrán ser utilizados en diversos ámbitos, entre los que destaca el desarrollo de una retina artificial que algún día pueda devolver la vista a pacientes con determinados tipos de ceguera", ha declarado a este medio José Manuel Carmena, profesor del departamento de ingeniería eléctrica y ciencias informáticas de la Universidad de California, Berkeley.
De momento, Rogers y sus colegas están dedicando gran parte de su investigación a la aplicación de sus hallazgos en la medicina, donde cree que ganará una gran relevancia. "Estamos colaborando, por ejemplo, en la integración de estos sistemas electrónicos en la superficie del cerebro o del corazón, tanto para monitorizar sus funciones como con fines terapéuticos", según ha explicado Rogers.

Pueden ver la nota completa (con fotos del ojo en cuestión), aquí.

27 de agosto de 2008

The invisible man (o un desvío tecnológico)

En estos días estoy releyendo un libro que reseñaré próximamente (es decir, mañana jueves) en Fauna Abisal. Un libro que recoge noticias y hechos curiosos de hace ya algunas décadas, muchos de los cuales son "adelantos" tecnólogicos que o bien no llegaron a concretarse o se transformaron en otra cosa o vaya uno a saber qué.
Precisamente, esta alerta de Google que hoy les traigo me evocó el tono de moderado entusiasmo del libro en cuestión y me hizo pensar, una vez más, en cómo la literatura (o, si se quiere, la imaginación) siempre se adelanta varias décadas a las reales posibilidades técnicas que subyacen a tantas cosas que ahora son de uso corriente y moliente. ¿Qué pasará en el futuro? ¿Qué vendrá? ¿Con qué nos van a sorprender esta vez?
Siempre recuerdo una nota de Umberto Eco en la que decía que él siempre había soñado con algo que le permitiera escribir "como se toca el piano" y henos aquí hace ya varios años, tipeando alegremente sobre nuestros dúctiles teclados (y ya que estoy tecnólogica, si son techno-geeks, échenle un vistazo a este combo de teclado y mouse inalámbricos).
Hoy hablábamos en el trabajo sobre la posibilidad de que en un futuro no muy lejano haya e-books disponibles en un formato similar al de un i-Pod touch (pero más grande) y yo recordé este video, que aquí les comparto, donde aparecen aparatos que ¿quizás próximamente? puedan estar en nuestras manos.
Y volviendo nuevamente a la literatura, tal vez volverse un hombre invisible (quien no haya soñado con serlo, miente -y miente descaradamente) no sea tan díficil como parece, al menos según esta nota, que también les comparto:

Un equipo de EEUU desarrolla un material invisible al ojo humano

• Su composición impide que la luz se refleje, por lo que los haces rodean el objeto
• El Pentágono financia parte del proyecto, que tiene múltiples aplicaciones

JOAN CAÑETE BAYLE
WASHINGTON

Los denominados metamateriales --materiales que no reflejan la luz, sino que la obligan a dar un rodeo a su alrededor-- son la clave para lograr el sueño de lograr una capa de invisibilidad a lo Harry Potter que oculte cualquier objeto de la vista humana. Los científicos llevan trabajando con los metamateriales desde 1999 y ya han logrado efectos de invisibilidad en materiales de dos dimensiones. Pero, según publican esta semana las revistas Science y Nature, un equipo de la Universidad de Berkeley en EEUU ha creado un nuevo tipo de metamaterial tridimensional que desvía los haces de luz, en lo que es considerado "un paso adelante" hacia la deseada capa del niño mago.

"Estamos más cerca de hacer posible un manto de invisibilidad al haber demostrado que con ese nuevo material se puede doblegar la luz a nuestra voluntad", afirma el equipo de Berkeley, liderado por Jason Valentine y Xian Zahan, que trabajan con financiación del Pentágono. La investigación se basa en la refracción revertida, el efecto que hace que un objeto dentro del agua parezca curvado. Los expertos habían logrado hasta ahora que determinados metamateriales fueran invisibles (refracción negativa) usando microondas de un espectro muy lejano al que las personas pueden ver.
Los metamateriales utilizados por el equipo de Berkeley son capaces de no reflejar microondas de un espectro cercano al utilizado en las telecomunicaciones, más próximo a los que son visibles por el ojo humano. Estos metamateriales son de tamaño nanométrico, construidos con unas estructuras artificiales, y no absorben ni reflejan la luz. Los haces simplemente los rodean.

OBJETIVO GOLOSO

"Para lograr el llamado efecto Harry Potter solo hay que encontrar los materiales adecuados para las ondas visibles", explicó a la BBC el profesor Ortwin Hess, de la Universidad de Surrey. Las aplicaciones del descubrimiento no se limitan a satisfacer el sueño de la invisibilidad, sino que puede aplicarse en óptica y comunicaciones. Pero la capa Harry Potter es un objetivo muy goloso, de ahí el dinero del Pentágono. De desarrollarse, el descubrimiento permitirá convertir en invisibles vehículos, como el coche de 007. Al final, el clásico Hombre Invisible hacía justamente lo contrario: su atormentado protagonista se cubría para ser visible. El camino será cubrirse para ser invisible.
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