22 de mayo de 2008

Los desvíos, los derroteros, los trabajos, las noches, los días, las fechas y mi cumpleaños 34

Días raros. Extraños. Novedosos. Días que puedo ver. Días que antes me perdía encerrada en una oficina sin ventanas, con un desagradable efecto pecera que hacía que los que estaban fuera pasaran y golpearan el vidrio esperando alguna gracia de los allí encerrados (Christian y yo). Días que empezaban más temprano y parecían no terminarse nunca. Mañanas aburridas, haciendo horóscopos, repitiendo hasta el cansancio las mismas bobadas de siempre: "Un amor del pasado regresa", "Ese fuego que creías extinguido renace", "No busques a ya sabés quién en todas las personas que conocés, valoralas por lo que son", "Esa persona sigue pensando tanto en vos como vos en ella, ¿qué tal si la contactás? Podrías sorprenderte". Bobadas es un decir: en escuetos mensajes de 140 caracteres con espacios, destinados a un público "joven" (ja), yo me dejaba mensajes a mí misma. Me autoengañaba suponiendo que él todavía pensaba en mí, que yo nunca lo iba a poder olvidar, que estábamos destinados desde siempre...
Mañanas enteras fraguando esas idioteces que sin embargo se vendían como pan caliente. Tardes enteras puteando con las tablas para Holacine, rabiando porque el altafunc no andaba bien o porque no tenía todo el cast del último (y olvidable) estreno de la semana. Horas incontables perdidas viajando en ese fuckin' colectivo, del Correo Central a mi casa y de mi casa al Correo. Siempre lo mismo. Hordas de gente infeliz a mi alrededor y yo más infeliz aún: sola, no amada, presuntamente olvidada, poeta premiada pero lejos de cualquier cariño, peor aún, lejos de su esquivo, tiránico y mirífico cariño. Pero volvía y mandaba todo a la mierda y escribía acá. Y en todos los demás lugares. Empecé a construir un pequeño imperio de blogs, refloté mi participación en las listas de Internet, volví a leer en público... Puse caras donde antes habia sólo nombres al lado de un e-mail, me animé a mostrar y a mostrarme. Diseñé los blogs según mis necesidades, mis estados de ánimo, mis ganas de hacer o deshacer... Puse en movimiento energías creativas, eché a rodar algunas pequeñas bolillas a ver qué pasaba y muchas cosas pasaron.
Entonces, decía, desvíos. Días raros y novedosos los de este mayo. Soleados. Casi cálidos. Con noches hermosas, para pasear cursimente de la mano de un amante igualmente hermoso y fugaz. Días que al fin veo. Días cuyo sol me alimenta y baña, ahora que ya no trabajo en una oficina de un piso 14, lejos de las ventanas. Días que puedo ver, que duran lo justo. Horas que pasan rápidas, inmersa en un trabajo mecánico pero no por ello agotador o aburrido. Todo lo contrario. Aumenta mi léxico cada día ("redes neuronales", "glomérulas", "hidrolasas", "proteasas", "programación concurrente", "protocolo de ruteo", "endotelina", etc.). Estoy tranquila. Estoy contenta. Estoy casi feliz. Pero. Siempre aparece el pero. Pero. Pero sin tiempo para escribir. Sin haber hallado todavía la forma de volver (más tarde, es cierto), tirar todo a la mierda y zambullirme acá o en mis poemas o en mis cuentos o en mi novela. Pero. Y el cuerpo que me lo hace pagar, poniéndome el labio mutante de nuevo. El cuerpo que pide su parte en la diversión, que exige el contacto, ahora que se restableció, si bien fugacísimamente (eso me pasa por creer que se puede salir indemne de un touch & go). El cuerpo que reclama. La mente que ausculta presente y pasado y dictamina que si no vuelvo a escribir pronto toda yo seré un brote mutante y horrípilo. Llaménlo "stress" o "mala alimentación": yo lo llamo "no estar haciendo lo que debería estar haciendo", entendiendo que el debería tiene un matiz de obligación existencial, vital, de vida. Que es tan imperativo como respirar.
Entonces. Pero. Y así. Entonces, la renuncia, el adiós a Plus Mobile, a los horóscopos, a los 140 caracteres con espacios, al cine y sus minucias, el adiós a toda una etapa de mi vida que está indisolublemente ligada a un momento muy traumático, como fue separarme de mi amado músico lisérgico y fantasmal (hacía años que no lo llamaba así!). No osaré nombrarlo. Él sabe quién es, si acaso algún día lee o llegara a leer estas parrafadas curvas (tanto como yo) y desviadas. Él y yo sabemos. Pero. Entonces. Y así. Y vengo de su blog (la tipa es masoquista, pero ya lo tiene bastante asumido, convengamos) y de comprobar que allí sigo estando yo, aunque estén otras, que ya nunca sabré quiénes son, aunque Ella casi no figure (ni falta le hace), allí están mis palabras puestas por él, por esa persona del pasado que yo siempre pronosticaba en mis truchóscopos que iba a volver, por esa pasión inalterable, por esa FABULOSA Y AMADA CONSTRUCCIÓN MÍTICA, fantástica, gloriosa conjunción de virtudes y defectos, ese músico del carajo, esa humanidad candente que tanto quise y que ya no quiero aunque me emocione al escucharlo o rompa a llorar cual infante recordando my last birthday y su regalo, su gesto, sus palabras de esa noche, o lo extrañe en otras noches cuyo perfume no me atrevo a oler por mí misma, por miedo a que me guste demasiado y él ya no esté para contárselo.
Allí, en su blog, en su espacio propio, en su burbuja, estoy, y es él el que deja las huellas de su delito como el asesino criminal que siempre fue, como Shiva El Destructor, como el escorpión venenoso que realmente es y yo sólo puedo (porque todavía soy muy cobarde para permitirme otra cosa) fantasear con la siguiente estupidez: ¿me llamará para mi cumpleaños este año? Faltan apenas tres días para la magna y patria fecha, que sin cuidado me tiene, por otra parte. ¿Por qué las mujeres nos herimos tanto nosotras mismas? sería una excelente pregunta, que aún no estoy en condiciones de responder, apenas si de plantear. La hago extensiva para sufrir un poquito menos, pensando que a todas nos pasa en mayor o menor medida. Todo porque una pija nos coge bien, nos garcha lindo, nos toca donde nadie más, haga lo que haga, nos puede tocar, nos engancha a su biológica necesidad y es esa y ninguna otra, sin que importe ninguna otra cosa. Todo porque. Pero. Entonces. Y así.
Días inestables, moderados pero intensos, calientes por momentos, llorosos también, pero desafiantes, llenos de misterios que se abren ni bien los ojos se abren... Días casi felices, contra todo. Contra la soja y el mundo hórrido en su estertor. Y no puedo evitar preguntarme si sería más feliz, acaso, si él, mi fabuloso él, mi mítico él, mi imposible él, el él que sólo yo conozco, el él que me dedicó su (irónica y) bellísima versión de "Paraíso", el él que arrancó el odio y el amor de cuajo, el él que me vertió en poemas, el él que desgastó un poco sus suelas viniendo a dormir algunas noches conmigo el año pasado, si él, decía, me llamara para mi cumpleaños para decirme eso que todas queremos escuchar: te extraño, te necesito, te amo, no puedo vivir sin vos... Aunque sea mentira. Aunque todo haya sido una mentira. Porque yo también lo extraño, lo necesito, lo amo y sin embargo vivo muy bien sin él. Vivo mejor. Aunque a veces me aburra y todo me parezca tan anodino y absurdo como para querer volver corriendo a sus pérfidos brazos. Vivo. O eso intento. Trato. Pero. Entonces.
Todo esto para decir: hola, cómo están, estoy, estoy volviendo, renuncié a los horóscopos, me haré platense y espero muy pronto volver a postear todos los días, como antes.
Ah, y el domingo es mi cumpleaños número 34, por si no quedó claro. Pero. Entonces. ¿Él? ¿Yo? Mis 34 y yo. No creo que haya mucho más. Y será bastante. Sobre todo si ingenuamente persevero y encuentro a mi verdadero amor. No él. No más él, por Dios. Yo. Yo solita. Suficiente para trastornar a más de uno ("y a él, y a él" grita la insana que me habita, creyendo que mi presencia en su blog es un indicio de qué? de amor? de odio? de pasión? de la combustible mezcla que siempre nos asoló?). Pero yo. Entonces y nada más.
34, no es mal número, después de todo.

30 de abril de 2008

Termina el mes más cruel, se cierra una etapa y se abre un nuevo desvío...

Termina abril, el más más cruel como ya dijera Chaucer y repitiera Eliot, boreales ambos, agarrándoselas con la bella primavera de esos lares, condenando al ostracismo literario a nuestros igualmente bellos, ocres y tristes otoños sudacas.
Termina este mes en el que mi vida está a punto de tomar un desvío inesperado (bueno, si el desvío es esperado deja de ser desvío, ¿no? o en todo caso es un falso desvío, al menos fácticamente; o, si se quiere, el desvío "esperado" es sólo un rumbo contemplado dentro del rumbo general tomado sólo cuando las circunstancias así nos obligaron): este desvío es inesperado porque no estaba en el plan.
El Plan, como el de los templarios del péndulo foucaultiano de Eco, viene ejecutándose desde hace algún tiempo ya y, como todos los designios, oculta siempre una de sus caras (si las mostrara todas, sería todo tan previsible que ni siquiera se justificaría la existencia de dicho plan y/o de algún plan). El Plan indicaba que ahora que yo tenía un trabajo relativamente estable y en el que estaba relativamente "cómoda" el paso a dar ipso facto era irme a vivir sola, más exactamente a la ciudad de Buenos Aires, con sus humos sojeros y sus marchas piqueteras y su locura de constante hora pico a cuestas...
Eso decía el Plan original, la escritura visible del dios, la cara de la luna que siempre vemos aunque no esté... Pero por detrás del telón universal, se tejía otro Plan, acaso más vasto y también más modesto (qué frase borgeana me acabo de mandar, estoy tremenda). El Otro Plan consistía en un cambio de dirección, concretamente en un desvío que yo no había tenido en cuenta (y por eso lo llamo propiamente desvío): un nuevo trabajo, más cercano a mis deseos de usar con gran amplitud mis conocimientos académicos, más cercano a la academia también, tanto que es en la ciudad de las diagonales, La Plata.
La Plata, esa bella ciudad masónica que he evocado a través del libro que me la descubrió cuando sólo tenía 16 años (ver aquí), estaba en el Plan pero no en primer plano. Pululaba su órbita por algún lugar, lejos del foco de atención (trabajar, escribir, mudarme). Volver a estudiar era algo que en un momento había sido descartado y luego sólo considerado como un posible pase de universidad (de la UNLP a la UBA, algo que mis colegas platenses jamás me hubieran perdonado, como bien me advirtió uno de ellos), pero ni siquiera eso fue debidamente sopesado. Por tanto, La Plata estaba en el Plan pero como un cabo suelto, un flequito, una hilacha que cuelga de la costurita del pantalón y de la que si se tira se corre el riesgo de descoser todo. Como un hilván, era un hilo provisorio, al cual era necesario continuar reforzando para darle la pasada de overlock final.
Y así, el último día de abril me encuentra despidiéndome de mis compañeros de Plus Mobile (aunque siga siendo parte de la empresa a la distancia, ya no será lo mismo), cerrando etapas, comenzando a extrañar rutinas, gestos, palabras (el inolvidable "¿sabés?" de mi compañero de redacción Christian, por ejemplo), momentos (los ratos entre las cuatro y media y las cinco y algo escuchando heavy-metal "a todo gas" con mi compañero Martín), vivencias y unos cuantos etcéteras varios y preparándome para nuevas rutinas, nuevos horarios, nuevos compañeros, con toda la adrenalina, nervios, emoción y pánico que todo ello causa.
Brindo entonces por una vida llena de gratos y desafiantes desvíos.

27 de abril de 2008

Objetos curvos

Parece que es la era de los objetos curvos. ¿Notaron que los autos ahora vienen más redondeados, y asímismo los celulares, los equipos de música, los teléfonos, etc.? No sé a qué se debe, pero aquí podrán encontrar unas caras pero bellas peceras curvas, que además tienen la característica de ser colgantes... Cosas para geeks, juasss, pero me gustaron.
Y sirva este pequeño post como señal de vida, de que pronto volveré a los posteos diarios y demás. Sigo ajetreada, saliendo de la protectora burbuja, intentando no quedarme solamente en los confortables límites de la red.
Elecciones, que le dicen.
Muchas cosas más para decir y reflexionar, que espero ir repartiendo en los canales adecuados.

23 de abril de 2008

Cosas varias, cholulaje y curvas recordadas por un amigo vecino en esta blogosfera

Queridos leyentes curvos y desviados: heme aquí, renacida cual Ave Fénix. Sigo vivita y coleando. Novedades, muchas. Cambios, a la orden del día. Momentos también de abulia y apatía, bastantes. Pero la cosa se mueve (interpretese "la cosa" como mejor se desee pues no deseo yo ponerme a explicarlo). Por ejemplo:

- el sábado 19/04/08 volví a leer en público después de mucho tiempo (más exactamente, cuatro años). Los poemas que leí en el ciclo "Río de Letras", fueron gratamente acogidos, especialmente uno, inspirado en un verso de Pablo Neruda, que no es, justamente, santo de mi devoción poética. Los aplausos y felicitaciones me hicieron sentir muy bien y acepté un nuevo convite para este próximo sábado, en otro ciclo de tenor parecido, "Vientos Contrarios" (muy pronto publicaré la gacetilla en el nuevo rumiante).

- días pasados, a raíz de un post de mi nuevo blog, Fauna abisal, me puse en contacto con el escritor platense Gabriel Báñez, a quien leo y admiro desde hace mucho (los invito a leer pues lo que escribí acerca de él y de su libro). Fue tanta la buena onda desplegada por él, cosa rara en el ambiente literario local, que no sólo me agradeció la lectura y etc. sino que pasó el aviso en su blog, así que es mi deber recomendar vivamente el suyo que es, fuera de toda cholulería, realmente muy bueno. Véanlo aquí y después me cuentan.

- mañana jueves 24/04/08 se presenta mi primer librillo oficial, producto del primer premio en poesía que obtuve en el V Concurso Internacional Hespérides, una pequeña editorial platense, así que estoy muy emocionada al respecto. La presentación será a las 19 horas en el Museo Beato Angélico de la Universidad Católica de La Plata, calle 16 y diagonal 73, y están todos invitados, desde luego.

- por último, un amigo vecino en esta blogosfera, ya nombrado por aquí y asiduo comentador de estos posteos curvos y/o desviados encontró un poema con curva que yo había olvidado pero que recordé de inmediato al leerlo en su blog, además de admirar profundamente a su autor, un poeta al que aún no se le ha hecho justicia (se la haré en nuevo rumiante, qué tanto!), así que aquí se los dejo, el poema es excelente, como suele ser la poética de Trejo.

Espero pronto volver al posteo diario, pero deberé reacomodarme un poco, ahora que me espera un nuevo trabajo, nuevas responsabilidades, nuevos compañeros y el reencuentro con amigos queridos, con la carrera y hasta con el tren! Ya explicaré. Sepan comprender. Nos vemos pronto.

APUNTES PARA UNA CRÍTICA DE LA RAZÓN POÉTICA

Digamos, por ejemplo:
por un punto dado fuera de la luna
sólo podrá trazarse a dicha luna
una perpendicular y sólo una.

O también:
llámase barroco a todo aquel
para quien la distancia menor
entre dos puntos
es la curva.

Proposición:
pasar de la poética de la moral
a la moral poética.

Ejemplo:
de dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo:
de la derecha cuando es diestra
de la izquierda cuando es siniestra.

En resumen:
más vale ser cabeza de león que cola de ratón.

El mejor modo de esperar es ir al encuentro.

Mario Trejo

El uso de la palabra, 1964.

18 de abril de 2008

Inventos con curvas

Viernes. Los viernes de los últimos meses suelen ser raros. O sea: son raros porque estoy sola en la redacción. Y ahora es todavía más raro: el próximo viernes será el último que pase sola en la redacción, ya que el siguiente me encontrará, por un capricho del calendario, en mi nuevo trabajo.
Decía que los viernes son días raros porque estoy sola en la ofi, pongo música, hago horóscopos y no doy bola a nadie (igual, casi nunca doy bola a nadie, pero el resto de los días estoy con mi compañero Christian). Los viernes son los días propicios a las distracciones (y/o bloqueos creativos más queridos y díficiles de abandonar) que más daño me hacen, aquellas que comienzan con la letra I... Pero este viernes, que está a punto de terminarse, no fue, por suerte, uno de esos viernes.
Fue raro, primero, por la increíble, nauseabunda e insoportable humareda que cubrió con sus algodón grisáceo y nocivo la ciudad. Trabajo en un piso 14. Los edificios de enfrente apenas si se distinguían en medio de esa masa humosa. El clima, pesado. El sol, tapado por esa monstruosidad ubicua e impalpable, producto de la codicia y de la negligencia, dos auténticas plagas que azotan sn piedad al ser humano. Tardó mucho en disiparse. Cuando salí de trabajar y me fui para el MALBA, recién entonces la ciudad recobró su aspecto habitual.
Y entonces, otra sorpresa, mucho más agradable que el humo maldito, asfixiante y pegajoso. Otra muestra más de cuánto se equivocan los poeñoños cuando intentan "capturar" lo incapturable. Imposibilitados de dejarse fluir con los elementos, todo lo nombran y tipifican, lo catalogan y etiquetan con un espíritu positivista digno de mejor causa: el cielo es azul, el pasto verde y el sol amarillo. Ya sabemos que es todo mentira, que los colores ni siquiera existen per se. Pero más todavía: a las seis de la tarde, cuando bajé del colectivo en Rond Point, a unas cuadras del museum, el sol era una pelota incandescente y naranja. Más naranja que todas las naranjas exprimidas de Florida juntas. Más naranja que toneladas de zanahorias. Naranja. Bordeado de rojo intenso y con un halo transparente que lo volvía aún más rojo y aún más naranja. Del amarillo tópico ni noticias.
Pero en este post quería hablar de otra cosa. De las alertas de Google y su ya probada eficacia. Aquí encontrarán unas sillas en las que, estoy segura, más de uno querrá sentarse y otros más, querrán sentárselas encima. Se me ocurren otras sillas igualmente interesantes, no necesariamente con curvas, por eso detengo el post aquí, antes de que esto se transforme un degenere rimbombante (bueno, tan mal no estaría...).

14 de abril de 2008

Un poeta que desconocía

Desde luego, tampoco tengo obligación de conocerlos a todos. Pero luego de haber participado tan activamente en la confección y redacción del Diccionario de Autores Argentinos que bancó Petrobrás Energía, S. A. en el 2007, me parece casi natural conocer a una buena parte (por no decir a la mayor parte) de los autores argentinos, teniendo en cuenta que el susodicho mataburros arranca con Martín del Barco Centenera, soldado español y mal poeta que, según consta en autos, fue el primero en referirse a estos territorios como tales en su poema fundacional "Romance elegíaco" y termina con los autores nacidos en 1979... En fin.
Pero al mejor cazador se le escapa la liebre y este poeta se nos escapó, por cierto. Culpa del coordinador del género poesía, pero mía también ya que sugerí gran cantidad de nombres que él tampoco había tenido en cuenta. La cosa es que Samuel Bossini, de él se trata, o Pablo Narral, seudónimo que según leo ha dejado ya de usar, es un poeta que vale la pena leer ya mismo. No se gasten en buscar en la red, no hay mucha data sobre él (por eso me excuso de poner links varios) y el poema que voy a postear a continuación es un inédito.
Sin embargo, como figura en el cuadernillo armado por Jorge Fondebrider para el curso de poesía argentina contemporánea del MALBA (del que nada dije aún en rumiante, pero que ya lo haré), me siento autorizada a compartirlo en este pequeño espacio curvílineo y desviado. El poema en cuestión es sencillamente impresionante. Juzguen por ustedes mismos. En cualquier caso, es el tipo de poesía que a mí más me llega, me cala, me dice, realmente, algo.

Palabras de adiós del guerrero

Te recuerdo cuando todo es no.
Cuando mi alma cierra con humo la imagen de la batalla.
El hábito de los Amantes separados es comer pez rasgado y rama helada.
El único riesgo de regresar de la muerte es retomar la vida con los mismos amores.
Mejor es cambiar las líneas de las manos con una daga y partir.
Existen horrendos combates entre los recuerdos del Alma y los recuerdos del Cuerpo.
En tus ojos una liebre se enreda en un pañuelo verde.
Lograr acariciar la cabeza de una mosca y esperar que acabe la tarde.
La melancolía llega como una unción ante el fracaso desmedido.
Nombrar es perder. Decir es ya fue.
Este veneno es un manojo de harina arrojada sobre los ojos de un perro.
Después de todo, tendrán razón los poetas: el miedo es ese desfile de minutos horrendos en
busca de todo aquello que no tocó el hastío.

de Mundo natural (inédito)

10 de abril de 2008

Otro blog (la tipa enloqueció o se volvió adicta, no se sabe bien)

Estimados lectores curvos y desviados: enloquecí, como le dije anoche por el Messenger a mi rubia y surfer amiga (viste, te nombré!). Enloquecí porque no contenta con tener este blog, y el nuevo Rumiante en reemplazo del viejo y luego de haber borrado, por inoperante e inconducente, la Antojolía de Poesía (pero no desesperen, amantes de la poesía en blogs, que estoy preparando algo para reemplazarla que será mucho mejor!), decidí fundar otro blog en el que al fin pueda dar curso a mi vena/veta de reseñista/columnista/comentarista de libros y ser un poquito más feliz (cosa que no me va a venir nada mal en estos tiempos de inopia sentimental!).
El nuevo bebé se llama Fauna Abisal, nombre que le habíamos dado a una nunca estrenada sección de La Granda Milito y cuyo cometido era precisamente ese: dar noticia y difundir autores o libros poco conocidos, raros, distintos, o sencillamente esas joyas que pasan desapercibidas por millones de causas, la mayoría de ellas banales, sólo dos o tres realmente trágicas.
Así que están todos cordialmente invitados a visitarlo, dejar sus comentarios, sugerir, si así lo desean, libros y/o autores que les parezcan puedan pertenecer a la fauna abisal, aunque en principio mi idea es rescatar los tesoros que tengo más a mano, es decir, los que yacen en mi biblioteca (que no son pocos, diré con orgullo mal, muy maaal, disimulado).
Hete aquí, pues, un nuevo desvío del desvío pero el camino es siempre el mismo: seguir escribiendo.

9 de abril de 2008

La figuración desviada, ¿lo qué?

Como la inspireta escrituraria sigue escasa pero hay que "cumplir con las formas" (en sentido cameroniano, no en el sentido como podría interpretarlo la doxa -y no me pregunten qué es la doxa, averígüenlo, che) como mejor se pueda, sigo recurriendo a los buscadores y sus buenos oficios para ver qué me deparan las dos palabrejas que elegí para que me guiaran en este nuevo camino (que es siempre el mismo, pero no importa, la ilusión es lo que importa).
Al poner "desviada" en el buscador me encontré con una nueva tendencia en el arte, entre otras también pretendidamente nuevas (neobarroco, cosmogonías individuales), llamada pomposamente "figuración desviada", también conocida como "hiperrealismo". Aquí, un fragmento de una nota de ADN que no clarifica mucho, pero dice algo al menos:

"Ejemplo de la figuración desviada es la obra de Ron Mueck, australiano residente en Londres, quien expuso en 1997 una representación hiperrealista de su padre muerto (en silicona y acrílico), amarillo, yaciente, rígido, con los brazos tiesos a lo largo del cuerpo, desnudo sobre una alfombra, de apenas un metro de altura."

Ni lerda ni perezosa puse entonces en el buscador "Ron Mueck" y me encontré con que más allá de que sea "figuración desviada", "hiperrealismo" o como quieran llamarlo, las obras de Mueck tienen, por lo que se puede apreciar en las fotos, una cualidad inquietante, algo que perturba al espectador casi sin mediación (mejor dicho, a pesar de las mediaciones presentes en el hecho de estar viendo obras a través de las fotos en una web y no en un museo, por lo que no quiero pensar lo que sería verlas ao vivo...). No sé con exactitud qué es lo que perturba, o mejor dicho bis, lo que a mí me perturba de esta "figuración desviada", es lo realmente unheimlich que hay allí, lo siniestramente familiar, lo familiarmente siniestro, ya que después de todo no son más que seres humanos a gran escala pero... hay algo allí que desafía parte de nuestra psique sin lugar a dudas. No hay sólo desfiguración o desproporción... es algo más. No sé explicarlo mejor, así que para que juzguen por vosotros mismos, este link.

8 de abril de 2008

El espacio-tiempo es curvo, je

La magia de Internet hace posible, como antes la magia de la televisión, que las materias que en el colegio solían parecerme solemnemente aburridas e inoperantes, tediosas, fastidiosas, inútiles y deleznables, ahora se vuelvan medianamente interesantes y hasta atractivas, sólo porque responden a las key words de este blog o porque, quizá, es que definitivamente estoy growing old y comprendiendo que cuantas más cosas sepa y domine un escritor, más allá de su métier básico y exclusivo, más herramientas tendrá con qué defenderse no sólo en el papel -o en el blog o en quién sabe qué próximo artifundio tecnólogico- sino en la vida también.
Así que aquí les traigo un fragmento, breve, brevísimo, acerca de la teoría de la relatividad y de los descubrimientos del bueno de Albert Eistein, quien maltrataba un poquito a su esposa, al menos le decía cosas bastante feas en sus cartas, según leí hace algunos años. Los genios siempre son complicados. ¿Será por eso que sigo soltera?

"En 1915, Albert Einstein formuló la teoría de la Relatividad General, así llamada porque generalizó la Teoría Especial para incluir los efectos de la gravitación. Con esta teoría sacudió nuevamente los fundamentos de la física clásica. Según el postulado más revolucionario de la Relatividad General, el espacio en el que vivimos es curvo y la gravitación es la manifestación de esta curvatura.
Un ejemplo de espacio curvo es la superficie de la Tierra; es un espacio de dos dimensiones, en el sentido de que la posición de un punto en él se describe por medio de dos coordenadas: la longitud y la latitud (Figura 26). Para comprender las implicaciones geométricas de la curvatura, imaginemos un geómetra que decide comprobar en la práctica algunos de los postulados fundamentales de la geometría clásica: por ejemplo, el de que dos rectas que se cruzan en un punto no se vuelven a cruzar (Figura 27). Supongamos que, para ello, se pasa días y noches trazando rectas sobre el papel, tratando de encontrar un par de ellas que se crucen en dos o más puntos. La búsqueda resulta vana, pero, lejos de darse por vencido, el geómetra decide hacer sus comprobaciones a gran escala, trazando rectas de varios miles de kilómetros. El primer problema al que se enfrenta es el de precisar el concepto de "recta" a una escala tan grande. Siendo la Tierra redonda, una "recta" trazada sobre su superficie necesariamente es una curva y ese efecto se hace notable mientras más grandes son los tamaños considerados. Pero el problema tiene una solución muy simple: se define una "recta" como la distancia más corta entre dos puntos. Volviendo a nuestro geómetra, supongamos que traza dos "rectas" de varios miles de kilómetros que originalmente se cruzan en un punto. Esas dos rectas son en realidad segmentos de círculos y se volverán a cruzar en el otro lado de la Tierra (Figura 28). Lo mismo sucederá con otros postulados de la geometría clásica (por un punto dado sólo pasa una recta paralela a otra recta dada; dos rectas paralelas entre sí nunca se cruzan; los tres ángulos de un triángulo suman siempre 180 grados; etc.). Estos postulados son válidos a escalas pequeñas, pero nuestro geómetra comprobará que dejan de aplicarse a escalas comparables con el diámetro de la Tierra. De hecho, el geómetra habrá descubierto la curvatura de la Tierra."

El artículo completo, con las figuras que se citan en el fragmento y que yo no reproduzco, pueden chequearlo aquí.

6 de abril de 2008

Cuando la poesía cumple con su misión (si la tuviera o tuviese)

En estos días de cuasi sequía escrituraria, de mente en slow motion, de tristezas y alegrías pequeñas y desperdigadas (haber encontrado un disco de tal o cual o comprobar, nuevamente, que por más que se empeñen los malditos poetas del sentimiento, no, el cielo no es azul: el martes, día de grandes y torrenciales lluvias, de relámpagos cortando a la mitad el cielo, de calles inundadas acá en el sur, día también del "acto" K, pude comprobarlo: las tonalidades iban del blanco sucio al gris perla, pasando por el gris acero, el gris topo y hasta el gris plomo para terminar en un cerco absolutamente negro cernido o, mejor dicho, nimbado, sobre la ciudad que se empapaba serenamente con el huidizo chaparrón. Reitero lo que ya dije en otro lado: el cielo NUNCA es azul), en estos días, decía, de rutinas rotas por desidia, negligencia o sinrazón, de abandonos (nuevamente abandonado, por ejemplo, El camino del artista y sus buenos consejos, sus lindos ejercicios, su positiva y combativa posición frente al acto creativo, que tanta falta me hace), días en los que el otoño comienza a sentar sus preseas (como dirían los poeñoños, ja), días de mucha música y pocas lecturas, decía, el viernes, intentando vencer la inercia que me gobierna en estos últimos tiempos (o que yo dejo que me gobierne, bueno, es lo mesmo), acudí a la primera clase del Curso de Poesía Contemporánea: una Introducción, dictado por el poeta y periodista Jorge Fondebrider en el MALBA (hermoso lugar, por otra parte).
No me referiré aquí al curso, planeo hacerlo donde corresponde, es decir, en nuevo rumiante; lo que quiero destacar es que se leyeron algunos poemas muy bellos y uno de ellos caló tan hondo en mí que estuvo a un trís de despeñarme directamente en un océano ardiente de lágrimas. El poema es emblemático de nuestra poesía, es hermoso, es lo que todo poema debe ser y no da para transcribirlo entero, sólo quiero compartir los versos que causaron semejante estrago en mi corazón. Y a continuación un fragmento de otro poema del mismo autor, acaso más perfecto y hermoso aún, que contiene una petite referencia cara a este blog y sus key words, así como al sentimiento de su infiel administradora, además de ser igualmente bello.
Ojalá RGT les depare tanta agria felicidad como a mí.

"Yo quisiera interrumpir todas las comunicaciones telefónicas
para ver si encuentro una palabra, una sola palabra para mí
y abrir toda la correspondencia del mundo por ver si alguien
una sola persona tiene un recuerdo, un sol recuerdo para mí."

Raúl González Tuñón, "Escrito sobre una mesa de Montparnasse"

El poema completo pueden encontrarlo aquí, donde también encontrarán una bella, caprichosa y breve antología de poesía argentina realizada por el poeta Jorge Aulicino, en un blog que vale la pena conocer y recorrer y que además está bajo la advocación del Joe's garage (¡grande Zappa, carajo!).

"Oh, visitante.
Ya es seguro que ningún desvío nos separará.
Iguales luces señaleras nos atraen hacia la compartida vida,
hacia el destino único.
Ambos nos ayudaremos para subir la callejuela empinada.
Ni en nuestra carne ni en nuestro espíritu nunca pasaremos la línea del otoño.
Porque la intensidad de nuestro amor es tan grande, tan poderosa,
que no nos daremos cuenta cuando todo haya muerto, cuando tú y yo
seamos sombras, y todavía estemos pegados, juntos, subiendo
siempre la callejuela sin fin de una pasión irremediable."

Raúl González Tuñón, "Lluvia".

En el mismo link del fragmento anterior, encontrarán también la versión completa de "Lluvia". ¡Grande, Aulicino! Se ve que es de los nuestros.

2 de abril de 2008

Música curva para el feriado

Sigo con los videos ya que la escritura viene en baja... Supongo que es momentáneo y por eso no entro (aún) en pánico. Ayer y antes de ayer no hubo posteos por varias razones, entre ellas, cansancio, agotamiento espiritual, dolor de cabeza, molestias visuales que me previenen de estar por la noche frente al monitor, cero inspiración y así por el estilo. Todo eso continúa hoy, pero sobreponiéndome a ello a trompicones y buscando nuevamente en You Tube di con esta excelente banda de jazz, Mundo Curvo Quinteto. No me he molestado en averiguar nada sobre ellos, pero aquí les dejo un video y la formación. El sonido del vibráfono le da un toque muy especial a lo que de otro modo sólo sería jazz sin demasiado vuelo (ay, estos audiófilos exigentes!).

http://www.youtube.com/watch?v=OLn03RdECM4

La banda está formada por:

Alberto Savloff: guitarra-direccion
Ruben Monaco: Vibrafono
Gabriel Herrera: Saxo Tenor
Pablo Carmona: Contrabajo
Roberto Nuñez Ragazzo: Bateria

30 de marzo de 2008

Vivir es curvo

La tecnología siempre da para más.
Desde hace algunos días que tenía la idea de entrar a You Tube y poner "curvas" en su buscador, a ver qué saltaba. Y he aquí el resultado: un poema, "Las personas curvas", de Jesús Lizano, recitado en un programa del español Fernando Sánchez-Dragó, escritor, periodista, agitador cultural, por ponerle algún nombre, autor de una alucinante historia de España (Gárgoris y Habidis), entre otros textos. El poema merecería ser la declaración de principios de este blog y por eso me honra postearlo, aunque su estilo no sea, tal vez, mi favorito en lo que a praxis poética se refiere.
Los dejo con él. ¡Y vivan las curvas!

http://www.youtube.com/watch?v=brDsflqsdFM

28 de marzo de 2008

La curva del bandoneón

Una foto, pocas palabras. Mejor que ella nos hable con su sintaxis, su gramática particular, su propio uso de los signos (las luces, las sombras, los tonos, el claroscuro, el escorzo, etc. -y otras tantas cosas que mi ignorancia al respecto no sabe nombrar). Va con mi agradecimiento a Daniel Medina, quien escaneó la foto desde un CD booklet.

Y escuchénlo a Astor, por favor, con quien tengo el honor de compartir las iniciales, je je.




Astor Piazzolla, bandoneonista y compositor argentino (1921-1992)

AP

27 de marzo de 2008

Las curvas se extienden

Siempre me quejo de que no casi no tengo lectores (a pesar de que los comentarios, escasos, pero comentarios al fin y el contador de visitas me demuestran lo contrario), de que casi no tengo feed-back y entonces para qué rayos seguir haciendo esto, si al final está en la red y nadie lo lee y... así podría seguir la cantinela sin mucho sentido ya. Es una realidad que me gustaría tener más lectores, más comentarios y más interacción, pero creo que teniendo en cuenta que este blog todavía no tiene dos meses, o apenas si está llegando a ellos, tan mal no va. Lo importante, por ahora, es que va.
Y yo tanto que me quejo haría bien en quejarme menos y preocuparme más por seguir escribiendo a como dé lugar, mientras sea posible y cuando sea imposible más todavía, como ya dijera M. A. Bustos, ya que tanto escribir tiene sus recompensas. No serán monetarias (ya me pagan en mi trabajo por escribir, no me puedo quejar pues) pero sí son igualmente gratificantes. Estimados leyentes, un posteo de este rinconcito curvilíneo y desviado ha sido publicado en una revista electrónica, igual que el artículo sobre las maquinitas poéticas de rumiante ha sido publicado en FIN, lareseña sobre la comedia musical gore de Tim Burton "Sweeney Todd" ha sido publicada en el número 29 de la revista Adamar, dirigida por C. Dolores Escudero.
Aquí les dejo el link para que visiten la revista y no se pierdan, además de mi textito, claro, por ejemplo, los exquisitos y sensuales poemas del poeta persa Hafiz en traducción de Rafael Cansinos-Assens (poeta español que introdujo a Borges al ultraísmo, para más datos, cuando Georgie era un imberbe joven de apenas veinte años y la Granda Milito le impedía retornar al país) o un ensayo muy interesante de Óscar Wong sobre el viento y su posible poética, donde recorre algunos vientos literarios famosos (como los que elevaron a Remedios la Bella entre las sábanas de Macondo, en Cien años de soledad de Gabriel García Márquez , por ejemplo) o un poema del gran Octavio Paz dedicado a otro grande en lo suyo, Joan Miró. En fin, delicatessens para todos los gustos, como siempre en Adamar. No se lo pierdan.

25 de marzo de 2008

Para ser menos inorante, un desvío económico

Las alertas de Google siguen dando resultado... ¿qué les dije ayer nomás, amigos? Y esta vez nos traen una perla de corte económico, que quizá nos permita entender, a quienes la cabeza así se los consienta, qué es lo que está pasando en estos momentos en Argentina, donde palabras que creíamos desterradas del lenguaje ordinario volvieron a por sus fueros, como 'inflación' (el gran cuco de fines de los 80 ¡ha vuelto! Es inútil ignorarlo, vamos).
¿Y esto qué corno tiene que ver con este blog? Nada. Todo. Bloguear es el desvío continuo, ya creo haberlo dicho. En consecuencia y teóricamente, todo tendría cabida aquí y no habría que cuestionar la inclusión de absolutillamente ningún tópico... pero mi mente aún no está tan liberada como para eso y mientras se sigue preguntando qué catzo tiene que ver la curva de Phillips con mis usuales devaneos poético-literarios-existenciales, termino de postear esto y me voy a dormir, que hoy tuve un día muy laaaaaaargoooo.

"(...) la intervención del Estado para fomentar el empleo mediante las tradicionales políticas monetarias o fiscales topa con desagradables efectos secundarios. Si lo que se busca es una oferta de empleo bien remunerado, sostenida a largo plazo, habrá que actuar de forma muy cuidadosa para que no sea peor el remedio que la enfermedad.
En 1958 el profesor A.W. Phillips publicó un estudio sobre la evolución seguida a largo plazo por los precios y el empleo en la economía británica, en el que se ponía de manifiesto una correlación inversa entre ambas variables, a mayor inflación menor desempleo, que podía ajustarse a una curva decreciente. La curva de Phillips no describía funciones teóricas que relacionasen de forma lógica las dos variables implicadas; era, simplemente, la constatación de un hecho y su representación plástica.

La curva de Phillips

La curva de Phillips se popularizó rápidamente por varias razones. Por una parte resultaba consistente con el paradigma keynesiano dominante en la época, según el cual la inflación se producía sólo en situaciones de alta demanda agregada y pleno empleo. Además, en los años sesenta los datos sobre el desempleo y la inflación en los principales países occidentales se ajustaron con bastante fidelidad a una curva así. Pero la principal razón de su popularidad fue quizá su utilidad para explicar a los políticos y a los votantes que había un momento para las políticas expansivas y un momento para las políticas estabilizadoras y que no podía cumplirse la pretensión de alcanzar un mundo perfecto con tasas de desempleo e inflación iguales a cero.
Pero en los años setenta el mundo cambió. Las tasas de inflación y desempleo empezaron a crecer conjuntamente con lo que la curva de Phillips desapareció de los gráficos estadísticos. El fenómeno de la estanflación, estancamiento e inflación, no cabía en los esquemas keynesianos. Los nuevos fenómenos económicos exigían nuevas y diferentes explicaciones.
Los monetaristas, a través de su miembro más prestigioso, el profesor Milton Friedman, propusieron el modelo que se llamó la curva de Phillips a largo plazo. La curva de Phillips, argumentó, no es estable sino que se desplaza como consecuencia de los ajustes en las previsiones de los agentes económicos. Cualquier intento por parte del gobierno de aumentar el empleo tendrá éxito sólo a corto plazo pero provocando desplazamientos de la curva de Phillips. A largo plazo la curva de Phillips. Parece existir una tasa natural de desempleo, y todo intento de restringirla está condenado al fracaso a largo plazo."


AP

24 de marzo de 2008

Si estoy acá para desviarme, me desvío pues

Hoy es 24 de marzo. Fecha nefasta si la hay acá, en Argentina, culo del mundo. Como en estos últimos días vengo bastante baja de "inspiración" para escribir (no se me ocurre nada digno, bah) y como las alertas de Google ya parece que dieron de sí todo lo que podían dar (igual tengo la esperanza de que algo más aparezca en cualquier momento) y aprovechando que ahora es políticamente correcto mostrar contrición por esta fecha (como ya predijera la Señora, hace ya algunos años que "se vino el zurdaje" en esta tierra y muchas cosas cambiaron o parece que hubieran cambiado pero siguen siendo lo mismo), he decidido conmemorar este horrípilo aniversario con poemas de un poeta desaparecido.
Podía haber sido obvia y poner poemas de Roberto Santoro o de Paco Urondo pero he decidido ir un poquito más allá y difundir a un poeta menos difundido aún, Miguel Ángel Bustos (1932-1976?). Tiene la particularidad de ser conciso y desgarrador. Ya quisiera esas cualidades para mí. Aquí, 3 perlas para dejarnos conmover hasta la médula por algo en apariencia tan "simple" como estos maravillosos mecanismos textuales (y desafío a cualquiera a que me demuestre, con pruebas irrefutables, que no lo son. Oh, perdón... esta es una polémica de mi otro blog, pero bueno, ya que estamos desviándonos...).
Vamos a lo bueno, vamos a por Bustos y su gran poesía, despojada de ornamentos, tan desangelada que duele, lastima pero también revivifica, enciende, hace comprender. ¿Qué más se le puede pedir a un poema, a un poeta?

Música al niño

Tocaré algo,
pulsaré elástico un aire popular de muerte
un algo musical,
para dar piedad a mi sombra.
Tiene que ser una cuerda
fría y lejana
con flores y cristal de nieve,
un canto nublado
que alza la voz y arranca.
He de bajar mi nota
hasta el niño que corría en mis piernas
tan antiguo,
a que entone una canción en tono suave
una lengua pequeña entre las ramas,
un tocar a despedida.
No vaya a doler sin esperanza.


Poema en voz baja

Me acosté
en silencio
me levanté
en silencio
salí al sol del silencio.
Esta es mi patria
la tierra sin lengua.
Muramos
con el trueno
el simple trueno de la sangre
mi amor.


Soy inmortal

Creo que el poema
con dientes y alma
capaz de andar cien siglos
con una vuelta de sangre
vive.
Desnudo
brutal
oscuramente humano

En Despedida de los ángeles (1998).

AP

P. D.: Éste fue el poema con que conocí a Miguel Ángel Bustos, gracias a mi amigo y co-equiper de proyectos literarios varios, Cristian Vaccarini:

"Escribe mientras sea posible. Escribe cuando sea imposible. Ama el silencio"

En Visión de los hijos del mal (1967).

22 de marzo de 2008

El otoño está aquí, amigos

Ya llegó. El otoño está aquí, amigos. Es una estación que suele ponerme melancólica, en consonancia con su esencia caediza. Es, quizás, la estación más bella, o la más poética (para mis enemigos naturales, los poeñoños, esa es la primavera, claro). Es la estación que permite usar en un texto palabras tan bellas como ambarino u ocre. Es, también, el peor momento para los recuerdos. Sobre todo cuando el otoño inmediatamente anterior a éste ha sido feliz y despreocupado (o casi). Es por eso que ayer escribí este poema, que si bien no es original ni deslumbrante tiene un solo verso certero (no diré cuál) que define exactamente la malenconía y nostalgia que me invade desde mucho antes que este otoño comenzara por un amor que ¿se terminó? Sí, se terminó. O, al menos, ha de terminarse alguna vez, por más que yo no quiera o no pueda aceptarlo. Los dejo con el poema, mejor no irme por esas ramas (de las que seguro no volveré). O quizá debiera irme por ellas y no volver nunca más, a ver qué pasa (pero no me animo, claro).

es otoño
(tendría que estar bajo las hojas mirando)
es otoño y duele
(tendría que abrir los ojos, golpear la tierra)
es otro día que se desgajó
una mañana que ya perdí en el abismo
un ocre diluvio
(inevitable utilización de lugares comunes
tan combatidos antaño
tan necesarios cuando hasta las velas escasean)

es otoño
y no puedo decírtelo

es otoño y es amor y es todo lo que me condenó
a su delicada y amarilla canción

es otoño y rima
(no me importa)

es otoño
no hace frío
pero se me quiebra la voz
el llanto

todo lo que antes me hacía tan bella

(21/03/08)

AP

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Now playing: LÄTHER- RDNZL- Frank Zappa
via FoxyTunes

20 de marzo de 2008

La curva de la felicidad, otra alerta

Nuevamente, las alertas de Google funcionan. Y regalan sus primicias cual mitológicas cornucopias.
Otra vez, la curva de la felicidad. Que era el título de una obra teatral que al parecer está en cartel en estos mismos momentos (bah, no sé, no me termina de quedar claro y no tengo ganas de buscar... hoy tuve que trabajar a pesar de ser feriado y jueves santo y yo qué sé, ufa) y que es una obra española y que... bueno, lean la nota. Si se hubiese esmerado un poquito más la redactora casi dan ganas de ir (sí, soy exigente, ¿y qué? ¿es que ya nadie lo es?).

La crisis de los cuarenta también alcanza a los hombres de Buenos Aires

Carmen de Carlos

BUENOS AIRES. Los hombres no son tan distintos. Las crisis del sexo fuerte son como las del débil pero con pelos en el pecho. Más o menos, esto es lo que ha ilustrado «La curva de la felicidad» en el Teatro Premier de Buenos Aires.
La obra, en la recta final de sus funciones en Argentina, ha sido recibida con los brazos abiertos por un público «unisex» que observa desde su butaca cómo ser inseguro, vulnerable y coexistir con la duda también es patrimonio del género masculino.
Los 40 llegan para todos y en especial para Nino, un guionista de televisión al que su mujer, de la noche a la mañana, le deja plantado. Sobrado de kilos y escaso de pelos. en la cabeza, el hombre se ve obligado, por la separación, a vender el piso donde vivía el matrimonio. Descentrado, con pasos imprecisos, tiene la terrible ocurrencia de comprometerse y aceptar una fianza de tres compradores distintos. En resumen, este es el arranque de una comedia entrañable que logra sacarle el jugo a la «crisis de los 40», un trago difícil de digerir para muchos. Escrita por Eduardo Galán y Pedro Gómez, «La curva de la felicidad», que no está precisamente en la panza de los hombres, cuenta con un reparto hecho a la medida del argumento: Adrián Yospe, Miguel Habud, Alejo García Pintos, Carlos Nieto y Belén Rodríguez. En su elección, como en otros detalles del montaje, ha tenido mucho que ver el productor argentino Carlos La Rosa.
Estrenada en media docena de países, entre otros, Estados Unidos, España y Portugal, la obra se tradujo, algo poco frecuente, al griego. En diciembre del año pasado levantó el telón en el Teatro Munipal de Calamaria Melina Mercuri, pero donde ha mantenido un éxito sostenido durante cuatro años ha sido en España. Cuatro años en cártel y dos temporadas consecutivas en el Teatro Lara de Madrid parecen haber sido una buena tarjeta de presentación para atraer al público argentino.

19 de marzo de 2008

El síndrome Stendhal

Este post es un regalo de una de las tantas listas literarias a las que estoy suscripta.
Entre toda la bazofia autobombística que suele pulular por allí, entre los poeñoños y los poetontos, entre los que se las dan de sabihondos y no saben ni el abecé, entre algunos mínimos destellos de buena literatura y de mucha menos buena poesía, a veces aparecen mensajes alentadores como éste, al menos en tanto portadores de alguna información. Útil o inútil no lo sé (tiendo a pensar con cada vez más frecuencia que too much information es inútil o superflua, pero no me molesta demasiado, en tanto comparte esas mismas cualidades con la poesía, que también es inútil o bien con el arte, lo más inútil de todo; lo mejor de todo, por tanto), pero al menos algo que no remita al ego de Fulano o Mengano o a la anodina autoreferencialidad de Fulanita o Menganita ni a los sobados conceptos de siempre ni a las idioteces más supinas como suele acontecer en estas agrupaciones virtuales.
Sigo considerando, excúsenme este breve excurso, volver a fundar y moderar una lista de poesía by myself pero ello requiere un insumo de energía que en este momento no dispongo y que caso de disponer lo pondría al servicio de mi novela y de mi propia poesía. Sin embargo, no descarto que en algún momento me dedique nuevamente a ello. Pero como dije por algún lugar, ya no recuerdo cuál, esa lista tendrá tantas restricciones y tantas reglas a seguir que los falsos libertarios del ciberespacio (los que riman dolor con amor y sentimiento con pensamiento) no tardarán en llamarme dictadora y demás (veáse el post más reciente de mi nuevo rumiante). Abolido el principio de autoridad... ¿qué queda?
Al menos queda el síndrome Stendhal. Todavía hay belleza ante la que desfallecer aunque en días como el de hoy se haga un tanto más díficil que de ordinario percibirla. Pero a veces basta, como hoy, abrir los ojos y elevar un poco, sólo un poco, la mirada. El cielo siempre está ahí y nunca, jamás, digan lo que digan, es, fue ni será azul. Es cielo. Y es bello hasta el desmayo o el tremor.
Ah! Y como dijo una vez en clase Miguel Dalmaroni: La cartuja de Parma es una novela que hay que leer antes de morirse. Yo ya leí Rojo y negro... por las dudas, dejo La cartuja para más adelante.

El síndrome Stendhal


El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, pinturas y obras maestras del arte.
Tiene esta denominación por el famoso autor francés del siglo XIX Stendhal (seudónimo de Henri-Marie Beyle), quien dio una primera descripción detallada del fenómeno que experimentó en su visita en 1817 a la Basílica de Santa Cruz en Florencia, Italia, y que publicó en su libro Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio.
Aunque ha habido muchos casos de gente que sufría vértigos y desvanecimientos mientras visitaba el arte en Florencia, especialmente en la Galleria degli Uffizi desde el principio del siglo XIX en adelante, no fue descrito como un síndrome hasta 1979, cuando la psiquiatra italiana Graziella Magherini observó y describió más de 100 casos similares entre turistas y visitantes en Florencia, la cuna del Renacimiento, y escribió acerca de él.
El síndrome de Stendhal, más allá de su incidencia clínica como enfermedad psicosomática, se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico.

Tomado de la wikipedia y reproducido en la lista "Factor Serpiente".

AP

18 de marzo de 2008

La curva de la felicidad

Este post es un regalo de Google.
Estimado leyente (que prosigues visitándome sin dejarme ni un comentario... ¿es porque no tienes nada para decir? ¿es porque no te agrada comentar? ¿o acaso porque yo ya lo digo todo? Ojalá sean las dos primeras, aunque ojalá no fuera ninguna: ¿qué objeto tiene hacer algo que nadie lee? Por eso puse el contador de visitas, para tener alguna certeza acerca de quien se acerca... aunque nada comente): si usted es un feliz poseedor de una cuenta de gmail, ya sabrá que tiene acceso a muchos y variados servicios ofrecidos por el inefable y borgeano buscador universal.
Por ejemplo, puede ingresar a Youtube y marcar sus videos favoritos, hacer su lista de videos, compartirlos, etc.; puede tener acceso a Blogger e iniciarse en las delicias del blogging; puede tener acceso a Adsense y comenzar a ganar grandes sumas de dinero cada vez que alguien haga clic en los avisos (con el tiempo, claro, no se haga muchas ilusiones al comienzo). Y también tiene acceso a algo llamado "Alertas": mediante la simple elección de una palabra clave, la que ud. decida, Google se encarga de rastrearla a diario por la laberíntica y babélica red y de enviarle un simpático e-mail con las noticias o sitios que se han referido a las palabras por ud. especificadas.
Una servidora, entre otras alertas también obvias, configuró las palabras clave "curva" y "desvío" simplemente para ver qué sucedía y hete aquí que al segundo o tercer día de haber implementado las famosas alertas, me encuentro, como hoy, con el posteo diario resuelto gracias al inefable y ubicuo dios Google. Los dejo con esta novedad: "la curva de la felicidad"...
Lean y después me cuentan! (los subrayados son míos).


¡ARRIBA EL ANIMO!

Después de los 40 años, hay más probabilidades de ser depresivo

Se llegó a la conclusión luego de realizar estudios psíquicos a más de 2 millones de casos en 80 países del mundo. El estudio también reveló que la curva de la felicidad se encuentra en el inicio y al final de la vida.
Un grupo de investigadores ingleses y estadounidenses afirmó en un estudio que a partir de los 40 años, las personas son más vulnerables a sufrir estados de depresión, señaló la prensa científica extranjera. Los especialistas de las universidades de Warwick de Inglaterra y la de Darmouth en Estados Unidos, arribaron a esa conclusión después de analizar los datos psíquicos de más de 2 millones de personas en 80 países. El estudio que se publicará en la Revista Medicina y Ciencia Social y que adelanta la página de ciencia de la BBC, halló a partir del análisis de los distintos estados de ánimo que los niveles de felicidad en la vida siguen un patrón de curva en forma de U. En ese sentido, consideraron que los niveles más altos de felicidad se encuentran en el inicio y el final de la vida, siendo los 40 los peores años tanto en hombres como mujeres. En tanto, que a partir de los 50 años la mayoría de la gente empieza a salir de los estados depresivos. Los investigadores no saben por qué los 40 es una época de la vida particularmente vulnerable a la depresión tanto en países desarrollados como en desarrollo.
Pero creen que una posibilidad es que el individuo de mediana edad aprende a adaptarse a sus fortalezas y debilidades, y a la vez, sofoca algunas de sus aspiraciones que considera imposibles. La investigación observó además, que en la etapa de la vida que va desde los 40 a 45 años es muy común que las personas se hagan replanteos vinculados con sus vivencias, lo que motiva en muchas personas que aparezcan cuadros depresivos.

En www.larazon.com.ar

AP

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