Cada tanto este barco (entiéndase este blog y por contigüidad esta persona que lo ha pergeñado y lo escribe según le sale) pierde el rumbo. La brújula deja de marcar el norte, el sextante, el astrolabio y el catalejo pierden de pronto toda su utilidad porque lo único que se ve en cubierta es bruma (¿alguien vio la luna esta noche?). Bruma espesa. ¿El triángulo de Las Bermudas? Quizá. Quizá también algo aún peor. Ya ha pasado varias veces a lo largo de este año y calculo que aún seguirá pasando. Es como si el camino desapareciera debajo de mis ruedas (paso de un medio de locomoción marino a uno terrestre para hacer juego con el título, sepan comprender) y ya no supiera adónde ir. Del camino existencial, se comprende. Una suerte de confusión emocional (y hasta metafísica, en ocasiones) generalizada que sólo conduce, a pesar de la terapia psicoanalítica y la lectura de algunos libros que mi pudor literario me obliga a llamar "terapéuticos" para que no se confundan también con los chotérrimos libros de "autoayuda" (y pienso desarrollar mañana
aquí a qué me refiero específicamente con 'libros terapéuticos' -aunque los que me conocen ya saben que puedo cambiar de idea a último momento!), que sólo conduce, decía, a pesar de todos mis esfuerzos, a la
parálisis.
Y se para todo, menos el corazón, por suerte, pero se paran los corazones "suplementarios", es decir, la creación y la escritura, de las que éste y los demás blogs forman parte. Nada peor que un creativo bloqueado. Nada más feroz que un artista frustrado (gracias, mamá Erica). Nada más absurdo que un artista que se niega o se resiste a ocuparse de sus asuntos porque, para seguir con la metáfora naútica, ha perdido el rumbo o sus cartas de marear ya lo han mareado en demasía. Todo el sistema, todos sus tejidos, todas sus células entonces sufren la calamidad de no estar creando. Poco, mucho, no importa. Lo que importa es que su máquina creativa debe estar siempre encendida como esas computadoras que ofician de "servidores" y no pueden apagarse jamás, so pena de dejarnos, por ejemplo, sin nuestro adorado dios omnímodo y omnipresente Google.
No, hoy no los aburriré con otra alerta googliana (me las reservo para el resto de la semana). Hoy quiero, en este punto de reacomodación, a ver si logro volver al posteo diario para poner definitivamente en marcha la máquina de la creación, acercarles algunas reflexiones de
Carolina Aguirre. ¿Quién? se preguntarán muchos, especialmente quienes no sean bloggers o no frecuenten demasiado el
mondo blog. Aguirre tiene uno de los mejores blogs que yo he visto en mi corta existencia blogueril y tan es así que el dicho blog,
Bestiaria, ya ha llegado al libro. Lo que quiero rescatar son algunas reflexiones que dejó caer en la presentación en El Ateneo del susodicho libro, vía otro excelente blog,
Hablando del asunto.
La pregunta del millón era, claro, qué hace que un blog sea exitoso (es decir, que sea tan popular como para que una editorial le eche el ojo y esté dispuesta a editarlo en formato libro). Aquí, lo más jugoso que dijo Carolina (no la conozco ni nada, pero queda re-bien citar a alguien, y más a un "colega", por el nombre!):
"(...) esto es lo que yo creo: un blog debe tener una idea y debe ceñirse a esa idea, no funciona con “miscelánea de Paulita” y poner un poco de todo “un beso mamá que hoy es tu cumpleaños” y una foto de la madre. Yo creo que ese tipo de cosas no funciona. Creo que tiene que ser una idea concreta, muy puntual y el blog tiene comunicar esa idea. Debe ser navegable, tiene que ser cómodo."
"Esto a mi me pasa mucho ahora. La gente trata de mandarme su blog y la gente no quiere laburar. Esa es la verdad. El noventa por ciento de la gente que me escribe no quiere laburar. Yo estoy muy podrida de esto. Si alguno está pensando en mandarme su blog en el que tiene tres entradas en dieciocho meses y no hace nada, por favor que lo evite, gracias."
"Muchísimo trabajo, por eso tiene que ser algo que a uno lo obsesione, ¿no? Que a uno lo obsesione y que lo esté pensando todo el día. Quiero decir: uno se puede poner a escribir sobre algo que existe un nicho o que es algo que está bueno porque nadie habló de eso hasta el momento. Pero tiene que ser algo que te obsesione a niveles patológicos. O sea, que vos estés todo el día pensando."
"Hay que encontrar una forma de escribir en Internet. Escribir en Internet no es lo mismo que escribir en papel. Es mucho más parecido a escribir en tele o en cine por ejemplo, la estructura que se arma. Cuando vos escribís en Internet tenés adentro ya el lector, vos sabés que el lector existe y lo tenés en cuenta. Cuando vos escribís literatura escribís solo en tu despacho y ese otro no existe. Entonces vos únicamente escribís algo que te parece bien o que funciona. En el blog el lector es un referente permanente. Vos estás viendo todo el tiempo cómo va a leer eso el lector, cómo lo va a recibir, en dónde tengo que meter tal palabra o en dónde tengo que meter un espacio o en dónde tengo que hacer una pausa o en dónde tiene que ir el mejor plot point, por decirlo de alguna forma. Esa forma de escribir en Internet es lo que hace, para mí, la gran diferencia."