No sólo somos curvas. También las pintamos. Bueno, algunas las pintan. Yo me limito a contemplarlas y deleitarme. Podría perogrullescamente decir que pinto mis curvas con palabras, ya que no con el óleo y el pincel, como hacen las féminas que quiero presentarles a continuación.
La primera de ellas la conocí hace ya algunos años, gracias a la infatigable actividad de difusión de todo lo portugués de la queridísima zaguanera Fátima Toscano, siempre atareada con una interminable tesis sobre no sé qué materia (presumo que el universo femenino entero). Un día tuvo a bien enviarnos la página de esta pintora portuguesa, Margarida Cepeda, quien realiza unos cuadros de auténtica belleza, en mi neófita opinión. Siempre me sorprendió la forma de trabajar las telas sobre, precisamente, la tela. Al comienzo de este post podrán ver una muestra de esto que digo y los insto vivamente a que visiten su página y se deleiten no sólo con sus imágenes sino con ese bellísimo idioma que es nuestro primo hermano el portugués.
La segunda de ellas la conocí hoy gracias a mi rubia amiga Estelita (no tiene blog, qué se le va a hacer; intento convencerla, ya lo lograré). Se trata de Catherina Romanelli, una pintora uruguaya, cuya serie "Mujeres y arabescos" me sorprendió gratamente. Lamentablemente su página está realizada en Flash y no pude hacerme de alguna imagen para mostrárselas aquí mismo, cosa que me hubiera encantado. Pero al igual que en el caso de Margarida, los insto vivamente a visitar su página.
Por último, una pintora de la que nada sé, Viviana Varona, pero que me gustó este cuadro suyo, titulado justamente "Curvas", que aquí les dejo, con los debidos créditos.
Viviana Varona, "Curvas"
