16 de marzo de 2010

Curvas carreteras en un día de múltiples desvíos

Estoy divagante, dispersa, soñadora y poética. Hoy (es decir ayer) tuve un día totalmente improductivo en el trabajo, desviada mi atención por cuanta cosa se me pasara por delante, un desastre, en fin. Son rachas. Y sin embargo, fue un día altamente productivo en otros sentidos y también muy sorprendente y también muy especial. Son rachas, insisto. Y esta noche, silenciosa, sumida en felices pensamientos, se me dio por mirar fotos de rutas con muchas curvas, acaso para celebrar las mías propias, las de mi cuerpo pero por sobre todo las de mi cabeza... 


Pensaba en el azar de tomar uno u otro camino. ¿Qué pasa si me aventuro por acá? ¿Si doblo allá? ¿Si retrocedo? Porque ¿quién dice que siempre hay que avanzar? A veces es bueno retroceder, retomar un camino que se había dejado por miedo, por temor a lo desconocido, por no saber qué había detrás de ese otro lado. ¿Y si vuelvo a andar por donde ya anduve? Si es así confío en que encontraré cosas que antes no estaban o que estaban pero que yo no las podía ver, sencillamente porque aún no era capaz. A veces no estamos preparados para ciertas cosas y debemos, como una planta, madurar. En lo posible, sería de desear que nadie venga a arrancarnos de raíz para ver si, efectivamente, estamos creciendo. 
Bueno, ya ven el nivel de dispersión que tengo hoy. ¿Será que el amor golpea a mi puerta? Nahhhh. ¿O es el alborozo de tener un nuevo muso poético? Eso es más probable. ¿Un nuevo trabajo -esto es, el taller de escritura? También. ¿Nuevos amigos? Por cierto que sí. ¿Nuevos desafíos? Desde luego. Ando llena de preguntas y sin ningún apuro de que sean contestadas. Hoy abogo por la máxima horaciana y trato de cumplirla día a día: carpe diem, que quiere decir (anoten, por favor) "atrapa el instante", o sea, disfrutemos la vida, que es corta, que ya se acaba y que nunca deja de sorprendernos.

Para ver el posteo completo de donde extraje la imagen, pinchen acá

2 comentarios:

Lisarda dijo...

Siempre es mejor que haya preguntas que caminar...y desandar es seguir preguntando.

Gabriel dijo...

La pregunta sería, qué tan incómoda pueda ser la dispersión...
A veces se lleva uno bien con ella, ventila un poco el alma en cierto grado... Es como "volar", que dicen que relaja los ojos...

EL camino de la foto, tan lleno de curvas, me recuerda a uno que hice recientemente en la Pcia de San Luis. Es parecida a la extensa bajada desde lo alto de las sierras centrales y de Socoscora, al norte puntano, desde allá arriba se aprecia el camino serpenteante que desciende caprichosamente hacia la histórica localidad de San Francisco del Monte de Oro.
Se cruzan ríos trasparentes, y llamativas formaciones serranas, muy atípicas, algunas de ellas a modo de largos aguijones de una sola pieza de piedra, marcando formas agudas, angustiantes, en medio de ese verde valle encantado.
No crucé a un sólo vehículo en ese trecho encantador de casi 100kms, desde la pintoresca localidad de Paso Grande, hasta llegar al sonoro río San Francisco.
Caminos curvilíneos, donde no deberás temer si tenés que volver atrás en un recodo.

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