9 de febrero de 2009

Sigo con el mar (and a glympse of surf art)

Sigo con el mar, en efecto. Hace ya más de una semana que volví de la costa (y me tienta decir que ya casi parece un siglo, snif) y todavía tengo mucho que decir acerca del mar y su sortilegio (bellísima palabra que aprendí aquí). Me proponía, también, volver a postear diariamente como supe hacerlo en su día en este curvo/curvado y desviado/desviante blog, pero, ya ven, las circunstancias "de la vida", las ¿ocupaciones?, las sesiones de terapia, las largas charlas de chat con alguien que siempre parece ser el hombre de mis sueños (y nunca lo es... o casi..., aún tengo esperanzas), el je ne se quoi (o como se escriba -perdido y encontrado amigo D., help!), la crisis mundial, la crisis existencial-personal-vivencial de siempre, el esplín y, justamente, la mar en coche, me impidieron cumplir con mi loable propósito blogguero.
No obstante lo cual y habiendo comenzado una nueva semana, renuevo mis votos de posteo diario porque, aunque no lo crean, esto contribuye mucho a mi sanidad mental, más aún, a mi tan necesario (y temido por necesario, desde luego) saneamiento mental luego de que el que sí era (¿era? ¿es? ¿fue y ya nunca volverá a ser?) el hombre de mi vida se fuera de ésta (es cierto que yo también quise y consentí en que se vaya, pero igual) y no volviera ya nunca más... salvo esos dos fugaces encuentros, uno de ellos tan sentidamente relatado aquí mismo.
Entonces, a lo que iba, como dirían los españoles (o "a lo que te truje" como le dice Homero a Bart). Sé que hay nuevos ojos por allí, lo cual también me sirve de aliciente para volver a darle pelota a mi "espacio mentalista" y por ello, sin dar más vueltas (pero qué más bello y femenino que dar vueltas...?) les contaré lo que me propongo en este lunes de febrero.
Pocos días antes de partir a mi petit trip to the sea, mi nunca bien ponderada y alabada como se debe amiga Estela (quien, ¡ahora sí, aleluya!, tiene su propio blog que ya mismo están visitando aquí), me puso en la pista de este artista, Rick Piper. Un exponente, digamoslo así, del surf art. Los deportes extremos no son lo mío (salvo que consideremos a la escritura como uno... lo que no dista demasiado de ser cierto, a decir verdad), pero los cuadros (y los murales...!) de este pibe me parecieron armosossssss y no pude más que pensar que pondría algo aquí sin dilación y enseguida comprenderán por qué. No sólo hay mar, bellas sirenas (¿les he dicho alguna vez que creo firmemente que he sido una sirena en otra vida?), peces de todo tipo, olas magníficas, colores estridentes, contrastantes, llamativos, bien surfers, sino también curvas, mares curvados, playas sinuosas y candentes, flores curvilíneas y mágicas...
Y ahora que lo pienso ¿qué curva más perfecta que la de las olas? Si no, pasen y vean:


Rick Piper, "Time of sirens"



Rick Piper, "Inside diameter"


Rick Piper, "Evening curve"

1 comentario:

estela® dijo...

Yeah!! Temporada de Sirenas!!!
¡Gracias a vos Sister!
¡Que Iemanjâ nos bendiga hasta decir basta!

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