4 de marzo de 2009

Poesía botánica para los días de lluvia

La poesía, al igual que la literatura, sucede. Y al igual que la literatura, suele encontrarse en los lugares más inesperados. No reposa, como creen los poeñoños en las manidas imágenes de la primavera, de la paloma de la paz o de los Cupiditos enviando imprecisas flechas al éter... La poesía, al igual que la literatura en palabras de Barthes, suele estar fuera de eso que la convención llama "Poesía". Y así es como podemos encontrarla en la prosa alucinada de Roberto Arlt (como lo demostré aquí) o en un texto científico como el que voy a reproducirles a continuación.
Mi trabajo aquí no guarda demasiados secretos. Se trata de digitalizar y catalogar los textos para subirlos al portal y que puedan así  ser accedidos por cualquiera que lo desee. Nuestro objetivo principal es la producción científica e intelectual de la Universidad, pero en ocasiones extendemos nuestros servicios más allá, como en el caso de la tarea que tengo asignada desde fin de año. Se trata de digitalizar la revista del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires. En ocasiones, entre escaneo y escaneo, me detengo a leer fugazmente algún párrafo de algún paper, del que por supuesto no comprendo ni papa, llenos de fórmulas químicas, tablas, gráficos... 
Pero hoy me asaltó la poesía en plena cara cuando leí las descripciones botánicas de algunas plantas y no quería dejar de compartirlo con uds., aunque éste sea quizá un post más apropiado para este blog o para este (estrenado y abandonado, lo sé, ya lo retomaré...!). Y cuando hablo de poesía hablo básicamente del lenguaje, porque no de otra cosa está hecha la poesía, pero también hablo de la musicalidad que emana de las palabras, de algo que va mucho más allá de la mera significación. Hablo de todas las cosas que los poetas internéticos, que son legión, se rehúsan a entender, pues estas cuestiones atacan directamente los cimientos de sus débiles edificios pseudopoéticos. 
Hablo de que la poesía sucede (it happens) y no necesita, siquiera, estar en verso o dentro de un libro de poemas. Y, si no, a las pruebas me remito: 

Del artículo: "Endulzantes de Origen Vegetal. 1. Taumatina, Monellina, Miraculina, Glicirricina, Esteviósido y Hernandulcina" [no me digan que "miraculina" no es una maravilla!!!]

En: Acta Farmacéutica Bonaerense 7 ( 2 ): 117-29 (1988).

Autores: Mandrile, E.; Bongiorno de Pfirter, G. y Cortella, A

Taumatina

"Es una hierba perenne y rizomatosa. Las hojas son grandes, soportadas por un pecíolo muy largo e inflexiblemente erecto. Limbo ampliamente oblongo, moderadamente firme, glabro, redondeado en la base. Bracteas naviculares, oblongas, caedizas, muy cortas. Flores púrpura pálido tan largas como las brácteas; sépalos de 8 cm de largo. Frutos marcadamente trigonos, rojo oscuro, pardos al madurar, brillantes..."

Monellina

"Es una planta dioica, herbácea, perenne, con tallos sarmentosos, pubescentes. Hojas largamente pecioladas de aproximadamente 7,5 cm. de largo, cordadas y también cubiertas de pelos. Inflorescencia en racimos axilares: las flores masculinas con seis sépalos en doble vuelta un poco cóncavos, apétalas y con seis estambres unidos en sinandria sésiles, hemiesferófitos. Las flores femeninas con 6 sépalos y 3 a 6 carpelos libres, todos con un óvulo fijado por debajo de la mitad de la sutura vegetal; estigma grueso y oblicuo..."

Miraculina

"Es un pequeño árbol o arbusto de 1,8 a 4,5 m de alto, con hojas de 10 a 12 cm. de Iargo y 4 a 5 cm de ancho, abovado cuneadas, glabras, mebranosas y obtusas, que crecen al final de las ramas. Las flores, solitarias, pequeñas y numerosas, están originadas en las axilas de las hojas. El cáliz infundibuliforme presenta cinco lóbulos pubescentes y obtusos. La corola calicina es glabra y 5-dividida. Posee estaminodios ovado-lanceoladas, antera extrorsa elíptica-obtusa y filamento corto. El ovario subpiloso es glabro y unilocular; el estilo es filiforme y el estigma simple y puntiforme. El rojo fruto ovoide es monospermado y recuerda una pequeña ciruela, con una gran semilla incluida en una delgada y suave pulpa, donde se encuentra la peculiar propiedad eridulzante...".

Para aquellos que no hayan encontrado la poesía, puse en negrita las palabras y expresiones que más llamaron mi atención y aquí, algunos posibles versos que con la debida pulimentación podrán convertirse en un poema algún día: 

el rojo fruto ovoide
mora en su suave y delgada pulpa

sus flores púrpura pálido
me recuerdan pequeñas ciruelas
que hubiera atesorado antes en mis manos

el rojo fruto ovoide reposa
glabro, caedizo, pardo al madurar

inflexiblemente erecto se pasea
deja al descubierto
mi torpe sutura vegetal

el rojo fruto que me alimenta
a la vuelta cóncava de los días

el que tanto se parecía
a la oblonga permanencia
de sus estigmas

(04/03/09)

P. D.: Conozco un solo escritor que se atrevió (quizá sería mejor decir "osó") usar el término "infundibuliforme" (que quiere decir "con forma de embudo"): Eduardo Mallea. Huelga agregar nada más.

2 comentarios:

estela® dijo...

Generosa como siempre en tus curvas y en el desvío de compartir el ejercicio y mostrar la fuente en la que metés tu nariz y le estornudás poesía al orbe.
Aplauso, medalla y beso.

Leda dijo...

Me encantó y hasta sentí emoción.

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