18 de febrero de 2008

El escritor y el desvío

Una de mis nuevas ocupaciones, que me impuse yo misma, valga la aclaración, es pensar qué voy a poner en el post de cada día. Un post/una escritura que como creo haber deslizado al comienzo es un desvío de mis otras escrituras (la novela, los relatos y la poesía), un desvío que intenta ser un camino que me lleve de vuelta a ellas, con renovados bríos e ideas a ser posible.
No suele ser eso lo que sucede pero no importa. Lo que importa es que hoy venía pensando, libre ya del odioso viaje en colectivo hasta la periferia de Capital Federal, es decir a las puertas mismas del conurbano bonaerense, cuál podía ser un buen tema para el post de hoy, ya que había tenido un atisbo de uno mientras almorzaba en la oficina, pero no tuve la precaución de anotarlo y la idea, ligera cual brisa, se voló, se esfumó, y no volví a saber nada de ella, sólo que tenía que ver con el desvío y no con las curvas, pero eso fue todo. Y ahora ni siquiera estoy muy segura de esto... la cosa es que venía yo caminando hacia mi casa cuando se me ocurrió que el escritor era un experto en desvíos.
Más todavía, el texto es un desvío constante. Mejor aún: el texto logrado (editable, editado) es un desvío controlado. Si como la crítica genética (*) ha demostrado escritura no es más que reescritura, la selva del lenguaje y los mundos que gracias a ella se conforman en la cabeza del escritor no son más que diversas instancias de un desvío original o "cero". Pensemos en el caso más claro de todos, el del novelista: el novelista parte de una idea o conflicto central, cualquiera sea. Sin embargo, a poco que comience a escribir, sea que tenga todo preparado de antemano o se lance a escribir sabiendo poco y nada acerca de su idea/conflicto central, ésta poco a poco -o a pasos agigantados- comenzará a ramificarse, los personajes comenzarán a actuar por su cuenta y cuando el novelista recapitule se encontrará con que está muy lejos del punto de partida y que ha llegado hasta allí optando por un solo camino en desmedro de otros muchos cada vez que sus personajes o su idea central lo pusieron contra la espada y la pared, esto es, a la vuelta de cada esquina, como en un laberinto.
Toda vez que él intente llevar el agua para su molino, ésta querrá desbordarse y fluir libre por los campos. Toda vez que consiga detenerla tras de la muralla de una represa, una grieta finísima en el concreto dejará escapar los hilillos que, con su santa paciencia, terminarán por socavar la fortaleza. Toda vez que entube su arroyo de letras, los aromas y los miasmas se filtrarán y lo harán retroceder, recapacitar, mirar de nuevo todo el panorama y decirse, como el baqueano, "para allá", y aunque el arroyo se resista, lo llevará. Aún así, pequeños cursos de agua, muy pequeños ellos, siempre se desviarán a su gusto y piaccere.
Por eso decía que la escritura es un desvío controlado, hasta un punto, que es siempre el punto en el que el novelista se da por vencido, obtura como puede su río y le pone la palabra "Fin" agotado por tanto esfuerzo y se va, para citar un final inolvidable, como quien se desangra.


AP

(*) La crítica genética es una rama relativamente nueva de la crítica literaria a la que espero dedicarme algún día y que se ocupa de estudiar los manuscritos, anotaciones y otros documentos de vital importancia en el proceso de escritura de una obra literaria. Vale decir que se ocupa de los "pretextos" y de todos aquellos papeles que dieron por resultado la obra que hoy conocemos. Su objetivo es dar cuenta del proceso creativo como un aporte más en el estudio y profundización de los procesos intelectuales en general. Sus aportaciones específicas en el campo de la literatura pueden apreciarse en algunas de las "ediciones genéticas" de las más importantes obras de la literatura latinoamericana realizadas por la Fundación Archivos y la UNESCO, de las que sobresale sin duda alguna la edición del Martín Fierro (dirigida por Élida Lois), que incluye reproducciones facsimilares de las libretas donde José Hernández escribió la obra fundante de la literatura argentina.

1 comentario:

liliana varela dijo...

Muy acertado tu análisis Analía; los que escribimos -sin precisar categoria ni calidad - somos un poco "desviadores de atajos" y nos dejamos llevar y llevamos hacia el sitio más conveniente, aunque hagamos más largo el camino en vez de achicarlo :))
besos.
Liliana

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